Los líderes más buscados de Los Caballeros Templarios.

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SEGURIDAD 17/01/2014 Morelia, Michoacán. El gobierno federal está a la caza de seis “blancos prioritarios” de la organización criminal Los Caballeros Templarios, liderados en la estructura de primer nivel por Servando Gómez Martínez, La Tuta o El Profe, Dionisio Loya Plancarte, El Tío, (a quien por un error se ubicó como fallecido durante el sexenio pasado y que inclusive llegó a proponer una tregua a las policías comunitarias en Michoacán), así como Enrique Plancarte Solís, La Chiva o Kike.

Debajo de estos hombres están Ignacio Rentería Andrade, El Nacho o El Cenizo; Samer José Servín Juárez y Pablo Magaña Serrato, La Morsa (a quien la PGR dio incluso como detenido en la administración pasada), según un informe de inteligencia del gabinete de seguridad nacional obtenido por MILENIO.

Aunque integrantes de los grupos de autodefensa de Michoacán aseguran que Nazario Moreno, El Chayo, jefe “máximo” de La Familia michoacana que devino en Los Caballeros Templarios, no fue abatido por la Policía Federal durante un enfrentamiento en diciembre de 2010, autoridades federales dijeron que “oficialmente” falleció en un tiroteo, por lo que versiones contrarias “podrían también apuntan a la difusión entre la comunidad de reportes de contrainteligencia para desviar la búsqueda hacia un muerto, en lugar de los seis dirigentes del grupo delincuencial”.

De hecho la estatuilla de un hombre que viste una armadura medieval, elaborada con hoja de oro y piedras preciosas, y que representa a El Chayo, está en el Museo del Enervante de la Sedena, luego de haber sido hallada el 9 de diciembre de 2011 en Apatzingán por personal del 51 Batallón de Infantería, cuando se conmemoraba el primer aniversario de la muerte del fundador de La Familia, a quien sus seguidores pretendieron hacer santo.

La Tuta está identificado por autoridades como principal líder de Los Caballeros Templarios y uno de los delincuentes más violentos de México que “inició su carrera criminal en 2001, tras haber sido maestro normalista y agricultor, sin embargo se separó de La Familia y creó Los Caballeros Templarios”.

Se le busca como presunto responsable de delincuencia organizada, delitos contra la salud, secuestro, homicidio calificado. En sus inicios fungió como operador regional encargado de realizar incursiones en municipios colindantes de Guerrero para ejecutar a rivales.

El supuesto hombre que es considerado segundo al mando es Dionisio Loya Plancarte, a quien autoridades lo llegaron a dar como muerto; sin embargo, meses después difundió un video para proponer a las policías comunitarias de Michoacán una tregua. “Debido a que no recibió respuesta y de que una de sus células fue atacada, echó atrás la propuesta de pacto de paz”, se lee en el documento del gabinete de seguridad nacional.

De acuerdo con autoridades es responsable de controlar regiones de la denominada zona caliente de Michoacán, principalmente en la zona del Valle de Apatzingán-Tepalcatepec a Valle de Huetamo.

Es buscado por delincuencia organizada, delitos contra la salud, aunque se le llegó a ubicar como “responsable de prensa y relaciones públicas” de la organización, además de contacto con autoridades de seguridad pública y procuración de justicia.

El tercero en la estructura es Enrique Plancarte Solís, quien tuvo bajo su mando la operación de las zonas de Múgica y Nueva Italia, además de que controla rutas de narcotráfico, conserva mercados, contiene grupos antagónicas y “exporta” droga hacia Estados Unidos.

Otro de los más buscados es Pablo Magaña Serrato, quien operó principalmente en Zitácuaro, y se le relaciona como el probable responsable del atentado del 14 de junio de 2010 en el que murieron al menos 10 elementos de la Policía Federal, después de que un comando utilizó vehículos para bloquear el camino y obligar a detenerse a los agentes.

En julio de 2011 la entonces subprocuradora de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Patricia Bugarín, afirmó que esta persona había sido detenida, lo que resultó falso.

En el segundo nivel de la estructura están Ignacio Rentería Andrade, cuya zona de operación es Apatzingán y Uruapán, así como Samer José Servín Juáre, a quien informes de inteligencia ubicaban como operador en Morelia, Querétaro y Reynosa, Tamaulipas.

Fuente Milenio